En términos generales, un seguro es una forma de protección contra pérdidas; un tipo de gestión de riesgos que se utiliza principalmente para protegerse contra la posibilidad de una circunstancia negativa para una persona o empresa.
Un seguro industrial, por tanto, es aquel que da cobertura a los accidentes a los que una empresa se ve expuesta en su actividad diaria: desde incendios, robos, avería de maquinaria, daños materiales, responsabilidad civil y pérdida de beneficios por múltiples circunstancias. En pocas palabras: un seguro para proteger los bienes y el patrimonio de un negocio que cuenta con fábricas, talleres y almacenes, garantizando así la continuidad del negocio.